Las Minas de Coto Musel constituyen uno de los conjuntos fundamentales para comprender los orígenes de la minería industrial en Laviana. Los primeros registros mineros de este entorno se remontan a la década de 1870, en un periodo en el que la expansión ferroviaria comenzaba a conectar la cuenca alta del Nalón con los mercados industriales y el puerto de Gijón.
La explotación se organizó inicialmente mediante minería de montaña, abriendo distintos pisos y bocaminas en las laderas. Entre las explotaciones históricas destacaron Amada, La Mudela y San José.
Mover aquel carbón fue uno de los grandes retos. Desde las minas partían pequeños ferrocarriles y planos inclinados que hacían descender el mineral hacia El Sutu, donde se preparaba y se conectaba con el Ferrocarril de Langreo. Aquella compleja red transformó completamente la montaña y contribuyó de manera decisiva al crecimiento industrial de Laviana.
Tras quedar integrada en HUNOSA, la explotación cerró a comienzos de la década de 1970. Hoy, sus bocaminas y antiguos caminos pueden recorrerse en un paisaje donde bosque, montaña y memoria minera vuelven a encontrarse.