Si quieres vivir una experiencia que te ponga los pelos de punta y te haga entender de verdad lo que es la cuenca, tienes que venir a Langreo. Todo empieza en la Estación de El Cadavíu, un centro de visitantes precioso que tiene exposiciones geniales y todos los servicios adaptados que necesites. De allí mismo arranca un auténtico tren minero que te va a llevar de paseo por todo el precioso valle del Samuño. El trayecto es una pasada: vas recorriendo el Paisaje Protegido de las Cuencas Mineras, viendo los restos de bocaminas, tolvas y antiguos cargaderos que cuentan nuestra historia.
Pero prepárate, porque lo mejor viene cuando el tren apaga la luz del sol y se interna más de un kilómetro bajo tierra a través del Socavón Emilia. Estamos hablando de una galería minera auténtica con más de 120 años de historia a sus espaldas; sentir el traqueteo del tren ahí abajo impresiona a cualquiera. El viaje en tren termina de la forma más espectacular posible: saliendo a la superficie en la mismísima plaza del Pozo San Luis de La Nueva. Allí te van a recibir guías que son antiguos mineros de la zona, listos para enseñarte un entorno industrial impecable, lleno de memoria, orgullo e historia viva de nuestra cuenca.