Mayáu Miguel es uno de esos lugares desde los que se comprende de un solo vistazo la singularidad del Valle del Nalón: un territorio en el que el paisaje campesino y la memoria minera llevan generaciones compartiendo las mismas montañas.
Esta amplia zona tradicional de pastos se encuentra en el entorno rural de Ciañu, dentro del Paisaje Protegido de las Cuencas Mineras, y constituye uno de los puntos más atractivos del Sendero Circular de Ciañu PR AS-41. Desde aquí, la ruta continúa hacia La Tixuca y La Nueva, descendiendo entre bosques y laderas en las que todavía permanecen vestigios de antiguas explotaciones mineras y de las infraestructuras utilizadas para transportar el carbón.
La panorámica permite descubrir un Langreo diferente al de sus fondos de valle urbanos: camperas, bosques, pequeñas aldeas y cordales montañosos conforman un paisaje modelado durante siglos por la ganadería y, más recientemente, por la minería.
El descenso hacia La Nueva hace todavía más visible esa unión entre naturaleza e industria. Allí aparece el Pozo San Luis, con su emblemática casa de máquinas, pieza fundamental del Ecomuseo Minero Valle de Samuño. Más abajo, antiguas trincheras ferroviarias, bocaminas y otros restos de la actividad hullera recuerdan el tiempo en que estas montañas estaban recorridas por caminos, vías y explotaciones ligadas al carbón.
El Mayáu Miguel es, por tanto, mucho más que un mirador: es un lugar para leer el paisaje y descubrir cómo el mundo rural, el bosque y la minería han construido juntos la identidad de las Cuencas Mineras y del Valle del Nalón.