Si quieres pisar una joya de piedra que lleva siglos desafiando las corrientes y las crecidas de nuestro río más famoso, tienes que acercarte al pueblín de Puente de Arcu (La Pontona, como se conoce cariñosamente por la zona), situado a tan solo 2 kilómetros de Pola de Laviana. Allí se alza majestuoso el Puente medieval de Puente de Arcu, una estructura de dos ojos que es un auténtico monumento a la historia de la ingeniería en la cuenca. De indudable origen románico, los expertos lo datan entre los siglos XII y XIII, aunque como pasa con los caminos más antiguos de la tierrina, muchos autores apuntan a que se levantó aprovechando un antecedente romano que servía para comunicar los valles.
El puente llama la atención por su precioso perfil alomado (con esa típica forma de "lomo de asno" medieval) y sus dos grandes arcos de medio punto, con la particularidad de tener la pila central ligeramente descentrada para adaptarse a las caprichosas corrientes del Nalón. Construido originalmente con piedra arenisca de la zona, hoy en día conserva con orgullo sus partes inferiores y las boquillas originales de los arcos. Está incluido en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias y es tan querido que ha sido objeto de mimos, estudios y proyectos de restauración recientes para que siga luciendo como el primer día. Lo mejor es que está en un entorno natural precioso: puedes llegar cómodamente en coche o, mucho mejor, dando un paseo de lo más prestoso a pie a través de la senda que parte del mítico rincón de La Chalana y que sigue el curso del río.