Soto de Caso —Sotu en asturiano— es una pequeña aldea del concejo de Caso situada en la margen derecha del río Nalón, junto a la carretera AS-17 y a unos cuatro kilómetros aguas abajo de El Campu. Rodeada por bosques y montañas del Parque Natural y Reserva de la Biosfera de Redes, conserva todavía la estructura y el ambiente de los tradicionales núcleos rurales de la montaña casina.
El pueblo reúne un interesante conjunto de casas, cuadras y hórreos, generalmente de planta baja y piso. Algunas viviendas mantienen elementos muy característicos de la arquitectura tradicional asturiana, como las antojanas, corredores y galerías de madera, mientras que en distintos puntos del núcleo todavía se conservan antiguos caminos empedrados.
Esta riqueza arquitectónica y etnográfica motivó que el conjunto de Soto de Caso fuese incorporado en 2018 al Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias, reforzando la protección de uno de los pequeños pueblos con mayor interés patrimonial del concejo.
Soto fue además un lugar de paso destacado en el antiguo Camín Real, vía utilizada durante siglos para el tránsito de personas y mercancías por estas montañas. Junto con Belerda, tuvo especial importancia dentro de este itinerario, que estuvo vinculado al Monasterio de Eslonza hasta 1262, año en que obtuvo carta de fuero.
Entre sus elementos singulares se encuentran una pequeña capilla, un abrevadero tradicional y una vivienda especialmente vinculada a la historia cultural asturiana: la casa utilizada como escenario para el rodaje de “¡Adiós, Cordera!”, adaptación de la célebre narración de Leopoldo Alas «Clarín».
El reducido tamaño del pueblo —con apenas unas decenas de habitantes— contribuye a mantener una atmósfera especialmente tranquila. En el núcleo se conservan además numerosos hórreos, testigos de una economía tradicional basada durante siglos en la agricultura y la ganadería de montaña.
Su emplazamiento permite comprender muy bien la relación histórica entre poblamiento y paisaje en Redes: casas y hórreos junto al Nalón, prados en las laderas y grandes masas forestales ascendiendo hacia las montañas.
Soto de Caso es uno de esos pequeños pueblos que invitan a recorrerlos sin prisa: piedra, madera y caminos antiguos que conservan la memoria de quienes atravesaron y habitaron durante siglos el alto valle del Nalón.