Torrexón de Villamoréi

schedule 1 hora

Descripción

Si quieres pisar un lugar donde la historia se respira en cada rincón y las vistas te hacen sentir el rey del mundo, tienes que subir al Torrexón de Villamoréi, en el concejo de Sobrescobio. Este imponente torreón es el último vestigio del mítico Castillo de los Aceales (o Castillo de Sobrescobio), una fortificación medieval colgada con audacia en lo alto de la Peña de los Moros, vigilando desde el cielo el cauce del río Nalón. Aunque su estructura actual nos traslada a la Edad Media, su factura primitiva delata un origen romano: fue un baluarte estratégico levantado hace casi dos mil años para vigilar la calzada que bajaba desde el puerto de Tarna, sirviendo de entrada a las legiones del emperador Augusto en territorio astur.

Durante el siglo VIII, el rey Alfonso I lo mandó reconstruir para convertirlo en una fortaleza clave del Reino de Asturias. Desde allí se controlaba el Camín d’Acéu, una ruta transmontana vital por la que no solo circulaban ejércitos y mercancías, sino también los primeros peregrinos jacobeos que cruzaban las montañas para postrarse ante San Salvador en Oviedo. Hoy en día, aunque la visita es solo por el exterior, las ruinas de este torreón de mampostería de cuarcita de 6 metros de altura y los restos de su muralla siguen cortando la respiración. Llegar hasta esta atalaya, recorriendo la preciosa y corta Senda Verde Torrexón de Villamorey, es hacer un viaje en el tiempo para imaginar las vidas de los legionarios, arrieros y peregrinos que durante siglos miraron hacia esta misma peña.

Acceso peatonal por la ruta Senda Verde Torrexón de Villamorey

Visita solo por exterior

Información adicional

  • El enigma de su planta: Si te fijas bien cuando estés arriba, verás que el torreón tiene una forma muy curiosa: es de planta cuadrada por dentro pero con un contorno semicircular hacia el exterior de la ladera. Esta técnica de ingeniería militar se utilizaba para que los proyectiles de las catapultas o las piedras lanzadas por los atacantes rebotaran con mayor facilidad en los muros, absorbiendo mejor los impactos.
  • Un castillo con foso invisible: Aunque hoy cueste verlo a simple vista por la vegetación, los arqueólogos descubrieron que la peña estaba protegida algo más abajo por un foso excavado directamente en la roca viva y un contramuro. El acceso era tan estrecho y escarpado que un puñado de soldados arriba podía frenar a todo un ejército en el fondo del valle.
  • ¿Quieres un consejo?: La Senda Verde que sube desde el pueblo de Villamoréi es preciosa, corta (apenas un par de kilómetros entre ida y vuelta) y está muy bien señalizada, pero la última rampa para encaramarse a la peña del Torrexón es bastante pindia y empinada. Lleva calzado que agarre bien para no resbalar con las piedrecitas sueltas. Las vistas del embalse de Rioseco y de los picos de Sobrescobio desde la cima son, sin exagerar, de las mejores de toda la cuenca, así que lleva el móvil con batería de sobra para hacer fotos. Al bajar, aprovecha para dar un paseo por las caleyas de Villamoréi y acércate a Rioseco a tomar una buena de sidra y un buen caldo de berzas, que después de la subida te va a sentar como una bendición.
  • El Tesoro de la Peña de los Moros: Como todo buen castillo en ruinas de nuestra tierrina, el Torrexón tiene su propia leyenda de tesoros ocultos. Cuentan los paisanos de Villamoréi que cuando los musulmanes se retiraron de la zona tras las batallas de la Reconquista, enterraron bajo los cimientos de la torre principal una piel de toro llena de monedas de oro y joyas preciosas. Se decía que el tesoro estaba protegido por el espíritu de un guerrero que se aparecía en las noches de tormenta blandiendo una espada de fuego. Varios vecinos intentaron excavar en el siglo XIX, pero la leyenda asegura que cada vez que daban un palazo, se escuchaba un trueno tan fuerte en el valle que los obligaba a salir huyendo espantados.
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Valor local

Joya local
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Etiquetas

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