Si quieres pisar un lugar donde la historia se respira en cada rincón y las vistas te hacen sentir el rey del mundo, tienes que subir al Torrexón de Villamoréi, en el concejo de Sobrescobio. Este imponente torreón es el último vestigio del mítico Castillo de los Aceales (o Castillo de Sobrescobio), una fortificación medieval colgada con audacia en lo alto de la Peña de los Moros, vigilando desde el cielo el cauce del río Nalón. Aunque su estructura actual nos traslada a la Edad Media, su factura primitiva delata un origen romano: fue un baluarte estratégico levantado hace casi dos mil años para vigilar la calzada que bajaba desde el puerto de Tarna, sirviendo de entrada a las legiones del emperador Augusto en territorio astur.
Durante el siglo VIII, el rey Alfonso I lo mandó reconstruir para convertirlo en una fortaleza clave del Reino de Asturias. Desde allí se controlaba el Camín d’Acéu, una ruta transmontana vital por la que no solo circulaban ejércitos y mercancías, sino también los primeros peregrinos jacobeos que cruzaban las montañas para postrarse ante San Salvador en Oviedo. Hoy en día, aunque la visita es solo por el exterior, las ruinas de este torreón de mampostería de cuarcita de 6 metros de altura y los restos de su muralla siguen cortando la respiración. Llegar hasta esta atalaya, recorriendo la preciosa y corta Senda Verde Torrexón de Villamorey, es hacer un viaje en el tiempo para imaginar las vidas de los legionarios, arrieros y peregrinos que durante siglos miraron hacia esta misma peña.
Acceso peatonal por la ruta Senda Verde Torrexón de Villamorey
Visita solo por exterior